▪️ El Capital
El capital. Crítica de la economía política (1867), obra principal de Karl Marx, constituye un análisis exhaustivo del modo de producción capitalista. Marx expone las leyes que rigen la acumulación del capital, desentrañando sus mecanismos internos mediante el método dialéctico. No es un tratado ético ni un manifiesto político, sino una anatomía científica del capitalismo. Se basa en la crítica de la economía política clásica, particularmente la de Adam Smith, David Ricardo y James Mill, a quienes considera insuficientes por no cuestionar las bases estructurales del sistema.
Marx parte de la mercancía, célula económica del capitalismo. Toda mercancía posee un valor de uso (su utilidad) y un valor de cambio (lo que equivale en intercambio). Este valor de cambio se basa en el trabajo socialmente necesario para producirla. Así, el trabajo humano abstracto deviene la sustancia del valor. El dinero surge como equivalente general, cristalizando el valor de las mercancías. En el intercambio, el fetichismo de la mercancía oculta las relaciones sociales: los productos parecen tener valor por sí mismos, invisibilizando el trabajo humano que contienen.
El capital aparece cuando el dinero no se limita al intercambio, sino que busca aumentar su valor: D–M–D'. Este ciclo expresa la acumulación de capital, cuyo fin es la valorización incesante. El capitalista compra fuerza de trabajo (única mercancía capaz de crear más valor del que cuesta), materia prima y medios de producción. En el proceso productivo, el obrero crea un valor mayor al de su salario. Esa diferencia es la plusvalía, núcleo del capitalismo.
La plusvalía puede generarse de dos formas. La plusvalía absoluta se obtiene ampliando la jornada laboral, extrayendo más trabajo no pagado. La plusvalía relativa surge al aumentar la productividad mediante innovaciones tecnológicas o mayor disciplina laboral, reduciendo el tiempo necesario para reproducir el salario. Ambas se combinan en la competencia entre capitales.
La acumulación capitalista conduce a la concentración y centralización del capital, intensificando la explotación. A medida que crece el capital constante (maquinaria, instalaciones) respecto al capital variable (salarios), disminuye la tasa de ganancia. Esto lleva a una contradicción interna: el capitalismo necesita aumentar la producción, pero limita el consumo de masas al mantener bajos salarios.
Marx describe cómo el capital transforma las condiciones sociales: despoja a los productores de sus medios de producción (proceso de acumulación originaria), convierte la fuerza de trabajo en mercancía, impone la disciplina fabril y desintegra relaciones comunitarias. La subsunción formal del trabajo bajo el capital es seguida por su subsunción real, donde el capital moldea enteramente el proceso laboral.
En el volumen II (publicado póstumamente por Engels), Marx estudia la circulación del capital, los ciclos productivos y las relaciones entre distintos sectores de la economía (producción de medios de producción, de medios de consumo, etc.). El volumen III, también editado por Engels, aborda la tasa de ganancia, la competencia, la formación de precios de producción, el capital comercial y bancario, las crisis cíclicas, y el proceso de reproducción ampliada.
La crisis es inherente al capitalismo: la sobreproducción se combina con el subconsumo, generando desequilibrios entre producción y realización del valor. Las crisis permiten la destrucción de capital sobrante, reorganizando el sistema, pero no eliminan sus contradicciones. El capitalismo avanza a través de crisis sucesivas.
El capital genera una clase obrera desposeída, sometida al trabajo asalariado y a la alienación. La alienación no solo es económica (el trabajador no posee lo que produce), sino también existencial: pierde control sobre su actividad vital. La lucha de clases es consecuencia estructural de esta relación antagónica. El proletariado, al concentrarse y tomar conciencia, deviene sujeto revolucionario.
Marx no idealiza al proletariado, sino que lo ubica históricamente como fuerza que puede abolir el capital al abolirse a sí mismo como clase. El comunismo no es un ideal, sino una superación de las relaciones sociales capitalistas. La historia no es moral, sino material: se rige por leyes de desarrollo impulsadas por contradicciones internas.
El capital no es una obra cerrada. Su inacabamiento refleja el dinamismo del objeto que estudia. Su lenguaje, a menudo técnico y lleno de analogías científicas, muestra la intención de Marx de desentrañar los mecanismos impersonales del capital, que se presentan como naturales pero son producto de relaciones sociales históricas.
Marx creía que el capitalismo no es eterno ni neutro, sino una forma histórica de organización económica basada en la extracción de plusvalía, la acumulación del capital y la reproducción de la desigualdad. Su crítica apunta a mostrar que el capitalismo no solo produce mercancías, sino clases, relaciones sociales y subjetividades. Al comprender el capital, se prepara su superación.
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